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Nuestras mantas de lana están hechas de una fantástica lana de cordero de fibra larga de Noruega y Nueva Zelanda. Son cálidas para ti y hermosas a la vista. La lana desprende fibras de forma natural, que se pueden quitar fácilmente a mano o con un peine para lana. También puedes cepillarla con un cepillo suave. Para mantener tu manta de lana en las mejores condiciones, evita sentarte o acostarte sobre ella. La lana es naturalmente repelente a la suciedad y rara vez necesita lavarse. Preserva su calidad aireándola con frecuencia y lavándola solo cuando sea realmente necesario con un detergente sin enzimas. Después de lavarla, asegúrate de secarla en plano para mantener su forma y estructura. |